Ella es Barbara Stefanutti, amante sin parangón de la naturaleza, es ambientóloga y cuidadora de animales
Habiendo participado en multitud de proyectos relacionados con el medio ambiente y siendo autora de varios artículos científicos, Barbara nos deslumbró por su vocación, conocimiento y aptitud para el cuidado de animales mientras cursó el certificado de profesionalidad de cuidador de animales salvajes, zoos y acuarios en FAUNARA.
Actualmente nos enorgullece ver como ha crecido como profesional y ha cumplido su sueño trabajando como cuidadora de belugas en Sea Life Trust Beluga Whale Sanctuary. belugasanctuary.sealifetrust.org en las Islas Vestman (Vestmannaeyjar), al sur de Islandia. Sin duda un trabajo soñado por cualquier amante de los mamíferos marinos y la naturaleza.
Entre sus laboras destaca revisiones diarias de los animales, elaboración de enriquecimientos, limpieza de filtros, realizar etogramas, acondicionamiento del centro, sesiones de alimentación, juegos, registro, medición de parámetros y ayudar a los animales que ingresan en el hospital en temporada estival.
Durante la estancia de Barbara en nuestro centro, pudimos adentrarnos en el mundo de las belugas gracias a su excelente trabajo bibliográfico al que podéis echarle un vistazo a continuación:
SEA LIFE TRUST sealifetrust.org es una organización benéfica registrada (n.º 1175859) que trabaja a nivel mundial para proteger los océanos y la asombrosa vida marina que los habita. Los objetivos del santuario son:
– Proporcionar una vida más natural a las belugas bajo nuestro cuidado.
– Promover el conocimiento a través de la investigación y la educación.
– Apoyar la protección de las belugas y los frailecillos en su hábitat natural.
1. Introducción
La tenencia de mamíferos marinos en cautividad es un tema de considerable debate. Los mamíferos marinos han sido mantenidos en zoos, acuarios y parques marinos desde mediados del siglo XX con la justificación de ofrecer oportunidades únicas para la investigación científica, la conservación y la educación1.
También actúan como centros de rescate y rehabilitación, ofreciendo atención a individuos en situación crítica. Sin embargo, esta práctica también plantea importantes cuestiones éticas y de bienestar animal.
Los espacios limitados y la falta de estimulación pueden causar estrés, comportamientos anormales y problemas físicos. Además, se considera una violación de su libertad natural y su vida social compleja, causando angustia emocional al separarlos de sus grupos familiares. La percepción pública también se ha visto influenciada por campañas de concienciación y alternativas modernas para la educación y el entretenimiento, que no requieren mantener a los animales en cautividad, llevando a una creciente oposición y cambios en las regulaciones.
Existen muy pocos ejemplos reales de belugas en cautividad debido, en parte, a la dificultad de su gestión. Es por ello que, para garantizar su máximo bienestar, es esencial el estudio en profundidad de sus necesidades en base a su biología y ecología; contar con instalaciones adecuadas y protocolos de cuidado específicos, suficiente espacio, ambientes enriquecidos, mantener una alta calidad del agua mediante sistemas de filtración avanzados, una atención veterinaria regular, técnicas de entrenamiento basadas en el refuerzo positivo para dicho manejo veterinario, enriquecimiento ambiental y fomentar interacciones sociales saludables.
Si no es posible ofrecer estas condiciones al animal, es preferible abstenerse de su tenencia, siendo animales altamente delicados, de difícil manejo y con un nivel cognitivo elevado que puede verse altamente afectado negativamente.
2. Biología
Las belugas (Delphinapterus leucas) son mamíferos marinos conocidos por su distintiva apariencia y su notable capacidad para la comunicación. Pertenecen al orden Cetacea y, dentro de estos, pertenecen al suborden Odontocetos, mamíferos marinos con dientes y melón, a diferencia de los misticetos.
También conocidas como «ballenas blancas» debido a su color característico que les facilita el camuflaje, las belugas habitan en las frías aguas árticas y subárticas, donde han adaptado sus cuerpos y comportamientos a uno de los entornos más extremos del planeta2 (Anexo II Fig. 6 y 7). A diferencia de otras especies de ballenas, las belugas carecen de aleta dorsal, lo que les permite nadar fácilmente bajo el hielo3. Su cuello es notablemente flexible gracias a la estructura de sus vértebras cervicales, permitiéndoles girar la cabeza en múltiples direcciones3.
Estas ballenas son altamente sociales y se organizan en grupos llamados «vainas», que pueden variar en tamaño desde unas pocas hasta cientos de belugas3. Son conocidas por su amplia gama de vocalizaciones, que incluyen silbidos, clics y chillidos, lo que les ha valido el apodo de «canarios del mar»3. Estas vocalizaciones son fundamentales para su comunicación y la navegación3.
Se trata de animales carnívoros y su dieta se compone principalmente de peces, crustáceos y otros invertebrados marinos1,3. Utilizan la ecolocalización para situar a sus presas en aguas turbias o bajo el hielo3. Su capacidad para bucear a profundidades significativas (hasta 700 metros3) y su habilidad para nadar bajo el hielo son cruciales para su supervivencia en su hábitat natural.
A pesar de su adaptabilidad, las belugas enfrentan numerosos desafíos. El cambio climático, que está alterando rápidamente el hábitat ártico, representa una amenaza significativa1. La disminución del hielo marino afecta sus patrones de migración y acceso a las áreas de alimentación1. Además, las actividades humanas como la contaminación, el ruido submarino y la caza han contribuido a la presión sobre algunas poblaciones de belugas1. Es por ello por lo que su tenencia en cautividad puede ser una forma de acercar esta especie al público, fomentando con ello su conservación, además de brindar la posibilidad de realizar estudios y cría en cautividad para su conservación.
3. Instalación
Al ser mamíferos plenamente marinos, la instalación deberá basarse en un tanque o acuario adaptado a su tamaño y ecología. Tratándose de belugas cuyo hábitat se encuentra en climas árticos, las temperaturas deben mantenerse entre 0 y 16ºC3, mayormente cercanas al rango más bajo, siendo la mejor opción para ello la construcción de la instalación dentro de un pabellón cerrado con condiciones controladas. Es importante tener en cuenta que, en este supuesto, será necesario un sistema de iluminación que permita simular ciclos de día y noche naturales.
En base a ejemplos de otros centros, la instalación mínima para un ejemplar debe constar de 1500 m2 de área de natación (espacio horizontal) y, al menos, 7000 m3 de agua1,4. Las belugas son animales migratorios que, en función de los hielos y las estaciones, se trasladan de zonas costeras a mares más abiertos, con diferentes profundidades a lo largo de toda el área1,3. Asimismo, utilizan las bajas profundidades de las costas para realizar “mudas” de su piel rozándose contra el fondo3. Por todo ello, la instalación constará de diferentes profundidades, con áreas poco profundas (2-3 metros) y áreas profundas (hasta 10 metros) para simular su hábitat natural1,4. Se proveerán estructuras como rocas artificiales, cuevas y áreas sombreadas en forma de naturalización del hábitat. De igual forma se implementarán sistemas de corriente para estimular el ejercicio y el comportamiento natural.
Como tema paralelo a tratar, al tratarse de instalaciones acuáticas es necesario un mantenimiento tanto físico como químico de los materiales del tanque y del agua. Los tanques deben estar fabricados utilizando materiales seguros y no tóxicos como pueden ser hormigón reforzado, resistente y duradero, con un revestimiento de epoxy que impermeabiliza y evita filtraciones1,4. Los cristales y ventanas de observación serán acrílicos o de vidrio laminado, proporcionando una vista clara y resistente a arañazos1,4. Se completará con barandas, puertas y estructuras sumergidas de acero inoxidable, debido a su resistencia a la corrosión, y rocas artificiales para crear un entorno más natural dentro del tanque1,4. Las tuberías utilizadas estarán fabricadas con PVC y/o PEX debido a su resistencia a la corrosión y durabilidad1,4.
Respecto a las condiciones del agua del tanque, será necesario, como ya se ha comentado, mantener una temperatura de entre 0 y 16ºC (más hacia el rango inferior), un pH de entre 8 y 8,3, similar al presente en su hábitat natural, una concentración de oxígeno disuelto de 6-7 mg/L, salinidad 25-35 g/L, nitritos, nitratos, turbidez, etc1,4 (véase Anexo III, Fig. 8 y 9).
Existirá un monitoreo continuo a través de sensores y sistemas automatizados para mantener dichos parámetros y calidad del agua en el rango adecuado. De forma regular se realizarán limpiezas del tanque (eliminación de algas y material orgánico mediante sifonado), trabajo que complementará a los sistemas de filtración, esenciales para mantener el agua limpia. Estos deberán incluir filtros mecánicos para eliminar partículas grandes como restos de comida (en el caso de tanques grandes, filtro de arena y skimmers de proteínas), filtros biológicos para eliminar amoníaco y nitritos a través de bacterias (el filtro de arena incorpora espacios donde las bacterias proliferan y realizan esta labor) y filtros químicos para controlar contaminantes químicos y ajustar parámetros específicos del agua (carbón activo). De forma opcional se pueden aplicar tratamientos de desinfección UV y eliminar patógenos sin el uso de químicos1. El agua deberá pasar por ellos cada 60 minutos4. Del mismo modo, estos filtros se limpiarán y revisarán periódicamente. Los tubos de entrada y salida de agua del tanque (tratándose de un sistema cerrado) contarán con el filtrado extra de un calcetín. Por último, de forma semanal, se llevarán a cabo reemplazos parciales de agua de forma semanal (10-20% del total del tanque) y se procederá a realizar test hídricos que incluyan análisis de coliformes y enterococos1,4.
La temperatura del agua y del aire del pabellón se mantendrá a través de enfriadores y ventiladores. La electricidad necesaria para ello, al encontrarnos en España donde el sol es abundante, provendrá de paneles solares situados en el tejado del pabellón, fomentando el uso de energía renovable y limpia. Aun así, se mantendrá una conexión preventiva al sistema eléctrico general y a generadores en caso de emergencias. Se dispondrá, de igual modo, de una reserva de agua suficiente para realizar diversos cambios parciales en caso de situaciones anómalas.
Instalaciones generales
Suponiendo un grupo de tres belugas adultas, dos hembras y un macho, y ya que se trata de animales sociales y con el objetivo de que no queden solas en ningún momento, es necesaria una instalación principal ideal con un espacio mínimo de natación de 4500 m2 y 21000 m3 de agua.
Con ello, basado en otros centros, se diseña una instalación en forma de tanque semicircular de 55 m de radio anexo a una zona rectangular de 85 m de largo y 55 m de ancho, y una profundidad variable de 3 a 12 m. Esto ofrece un total de 4850 m2 y 36360 m3 de agua aproximadamente. La forma semicircular tiene el objetivo de eliminar las esquinas, zonas donde la suciedad se acumula y pueden suponer un riesgo de producirse heridas en los animales1.
La zona rectangular será la que dé acceso a la zona de cuarentena y a la instalación secundaria preparada para casos donde sea necesario una separación de un individuo de los demás (ejemplo de una hembra con cría).
Esta instalación secundaria reflejará en todo a la principal, con la única diferencia de poseer un tamaño menor ya que estará diseñada para una única beluga adulta y/o una cría.
Cuarentenas
La instalación de cuarentena debe estar diseñada para proporcionar un ambiente seguro y controlado donde el animal pueda ser monitoreado de cerca, recibir tratamiento médico y recuperarse de enfermedades o lesiones.
Debe tener un volumen de agua adecuado, aunque será menor que el hábitat principal, y encontrarse libre de objetos (no estará naturalizada). Un volumen de aproximadamente 1000 m3 es suficiente, dependiendo de la situación y del tamaño del animal1. Esto se traduce en unas dimensiones de 12 m de longitud y anchura y 7 m de profundidad1, permitiendo suficiente espacio para nadar y moverse libremente.
La instalación debe estar aislada del hábitat principal y de otros animales para prevenir la propagación de enfermedades, así como disponer de un método de filtración independiente donde el filtro biológico se sitúa tras el químico (revertido respecto al principal).
4. Alimentación
Una dieta bien planificada y equilibrada es esencial para mantener la salud y el bienestar de las belugas en cautiverio. Es importante tener en cuenta que cada individuo tiene necesidades específicas que deben ser atendidas mediante una dieta personalizada.
Los requerimientos nutricionales de las belugas incluyen un equilibrio entre proteínas, grasas y vitaminas, proporcionadas a través de pescado y marisco. Estas necesitan aproximadamente 4,000-8,000 kcal por día, alrededor del 2-3% de su peso2,5, también dependiendo de la edad y actividad. Para individuos jóvenes y adultos se encuentran distribuidas aproximadamente en 60-70% proteínas, 20-30% grasas y 5-10% carbohidratos1 mientras que, en el caso de animales ancianos, disminuye la cantidad de proteínas en beneficio de los carbohidratos; 55-65% proteínas, 20-30% grasas y 10-15% carbohidratos1 (véase Anexo IV).
Los alimentos más comunes, seleccionados en base a valor nutricional, disponibilidad, digestibilidad, costo y aceptación por parte de los animales1,3, son pescados como el arenque, capelín, sardina, salmón o salmonete (fuente principal de proteínas y grasas) y calamares (suplemento de proteínas y vitaminas)1 (véase Anexo IV). A esto se añaden suplementos como vitaminas A, D, E y complejo B, junto con ácidos grasos omega-3 o minerales como calcio, fósforo, yodo y/o zinc1.
Es necesario realizar análisis periódicos de sangre para asegurarse de que no haya deficiencias nutricionales1.
Conservación del alimento
Los alimentos ofrecidos a las belugas han pasado por un proceso de congelación previo para su conservación1,3,6. Esto es un proceso que hay que monitorizar de forma meticulosa. El pescado se deberá conservar a un mínimo de -28ºC para evitar su descomposición y la pérdida de valor nutricional debida a la oxidación de los aminoácidos y lípidos no saturados1.
El pescado graso no deberá conservarse más de 6 meses, y muy pocos pescados, a excepción del capelín, deberían ser conservados durante más de un año1. La descongelación de este pescado deberá realizarse por etapas: trasladarlo a una nevera e, inmediatamente antes a que se vaya a preparar, sacarlo a temperatura ambiente1,6.
Preparación de la dieta
Como se ha comentado, la dieta se basa en el peso, la edad y la actividad del animal para calcular los Kcal/día necesarios y, con ello, los alimentos a suministrar. En este caso, las belugas ingieren el alimento entero, prácticamente sin masticar, y por tanto sin necesidad de cortar el pescado más allá del tamaño suficiente para que entre en el espacio de la boca en el caso de pescados de gran tamaño1,6 (véase Anexo IV Fig.10).
Es necesario asegurarse que todos los alimentos estén frescos y sean de alta calidad1,6. Para ello se realizan análisis (incluyendo toxinas) y del contenido nutricional de muestras todos los lotes de pescado utilizados1,4,6.
Una vez preparado este alimento, lo ideal es repartir las raciones a lo largo del día para facilitar la digestión, prevenir problemas gastrointestinales y posibles comportamientos de ansiedad hacia la comida o predictibilidad de esta1,6.
Es importante tener en cuenta la necesidad de variaciones en la dieta debidas a enfermedades como puede ser deficiencias en Tiamina, donde será necesario suplementarla en la dieta (añadir en el momento previo inmediato a ofrecer el alimento ya que reacciona con enzimas del pescado que la destruyen)6. De igual modo el caso de la vitamina E, si el pescado no se conserva y/o descongela correctamente, debe ser ofrecida como suplemento en hasta 100 mg/kg de alimento6. Otra enfermedad relativamente común es la acumulación excesiva de hierro, pudiendo derivar en enfermedades hepáticas, que sería corregida a través de variación de la dieta a pescados con menos hierro o menor cantidad de vitamina C6.
Suplementos extra serían las vitaminas A, D y complejo B para cubrir cualquier posible deficiencia, minerales como calcio y zinc para apoyar la salud ósea y el sistema inmunológico y ácidos grasos omega-3 adicionales si es necesario para asegurar la salud cardiovascular y neurológica6.
5. Enriquecimiento ambiental
El enriquecimiento ambiental es crucial para el bienestar de las belugas en cautividad, ya que les ayuda a mantener su salud mental y física además de fomentar comportamientos naturales. Entre estos podemos encontrar (véase Anexo V):
- Enriquecimientos físicos tales como estructuras, corrientes de agua o juguetes
- Enriquecimientos sensoriales como estimulaciones visuales u olfativas (espejos, luces, reproducción de sonidos como las vocalizaciones de las belugas).
- Enriquecimientos sociales como interacciones con otras belugas o con el ser humano.
- Enriquecimientos alimenticios como variar los componentes de las dietas, ofrecer premios variados o modificar la presentación de los alimentos (por ejemplo, congelados o escondidos).
- Enriquecimientos cognitivos con entrenamientos veterinarios, presentación de retos o actividades de juego, etc.
6. Entrenamiento
Otra opción de enriquecimiento ambiental, beneficiosa para el animal y para el cuidador, es el entrenamiento. Se trata de una forma de enriquecimiento social y ocupacional, pero con un objetivo secundario que es la facilitación del manejo de los animales en las tareas rutinarias del mantenimiento en cautividad. Es decir, a través del entrenamiento animal se consigue un mayor manejo con menor estrés y mayor seguridad.
Se utilizará el refuerzo positivo para enseñar a los individuos a relacionar que la consecución de diferentes movimientos y posiciones bajo comandos específicos implican un premio positivo para ellos (por ejemplo, comida).
Esto será muy útil de cara a procedimientos veterinarios como “soplar” a través del espiráculo para obtener muestras de las mucosas u ofrecer la cola para la obtención de muestras de sangre (véase Anexo VI). Existirá también la opción de entrenamientos meramente recreativos como lanzar chorros de agua, pintar, traer pelotas, etc., que serán utilizados como enriquecimientos ambientales cognitivos (véase Anexo VI Fig. 18 y 19).
7. Inmovilización
En ciertos procedimientos será necesario proceder a la inmovilización del animal. En el caso de las belugas, esto se complica, especialmente debido a su tamaño, peso y forma de vida (acuática). La mejor opción, en la medida de lo posible y aprovechando el nivel de inteligencia de esta especie, es el entrenamiento ya mencionado, reduciendo el nivel de estrés para el individuo en los procedimientos que sea posible.
Inmovilización física
En el caso de animales no entrenados, el método más seguro de inmovilización física es extraerlos del agua. Esto se puede llevar a cabo mediante piscinas con posibilidad de drenaje, ofreciendo la posibilidad de bloquear al animal sin el uso de redes1,7. Según el nivel de agua va bajando y el animal va perdiendo la posibilidad de flotar y nadar, será necesario colocar colchonetas debajo de él para evitar rozaduras y daños1,7.
La segunda opción son las redes, pero necesitan de personal muy experimentado para evitar riesgos de ahogamiento7. Estas redes son elevadas con grúas y posicionadas a centímetros del suelo para ofrecer acceso del personal al animal7(véase Anexo VII Fig. 20).
Será necesario mantener a la beluga húmeda en todo momento, utilizando toallas mojadas o rociándola con agua1,7. Asegurarse, del mismo modo, de no restringir la respiración ni causar daño, el veterinario deberá monitorear los signos vitales de la beluga durante todo el procedimiento. Limitar el tiempo de inmovilización al mínimo necesario1.
Inmovilización química
Casos de inmovilización química son menos habituales existiendo la posibilidad del entrenamiento. Animales no entrenados o situaciones de exámenes más invasivos pueden ser llevados a cabo mediante máquinas anestésicas y respiradores especializados (meseta apneústica)8. La anestesia general puede ser inducida con agentes como propofol, mantenida con agentes inyectables o anestesia inhalatoria, y requiere intubación endotraqueal8 (véase Anexo VIII). Tras la pérdida de reflejos, incluido el tono mandibular, se mantiene la boca abierta, se palpa manualmente la laringe (pico de ganso) y se disloca cranealmente del esfínter nasofaríngeo para proceder a colocar un tubo endotraqueal8. La tráquea es muy corta, por lo que la longitud de la inserción del tubo debe comprobarse minuciosamente. Durante el despertar, el pico de ganso debe ser colocado manualmente en la posición adecuada, y la beluga debe ser vigilada de cerca hasta que se hayan recuperado las respiraciones normales completamente, ya que la renarcotización es bastante común8.
8. Transporte
El transporte de una beluga es un proceso delicado y complejo que requiere planificación cuidadosa y atención a los detalles para garantizar la seguridad y el bienestar del animal. Se deberá contar con una planificación y los permisos adecuados, un control veterinario previo y posterior, y un contenedor y personal adecuado (véase Anexo IX)
9. Medicina preventiva
Todos los animales seguirán un protocolo veterinario preventivo, facilitado por el entrenamiento, que asegure su buen estado de salud y detecte, de forma precoz, cambios en este. Esta medicina incluye controles y análisis tanto de la nutrición del individuo como de vacunaciones y de detección y prevención de parasitosis o cualquier enfermedad1. Estas revisiones son periódicas, con tiempos variables en función de la prueba a realizar (véase Anexo X Tabla 8), y la forma de realizarlos dependerá de la prueba (voluntaria/forzada y con/sin limitaciones)1.
En el caso específico de las belugas, tareas como la extracción muestras de sangre, de orina o respiratorias puede llegar a ser voluntaria sin limitaciones importantes (previo entrenamiento) mientras que otras como la auscultación pulmonar o cardiaca o las ecografías pueden ser voluntarias, pero tener limitaciones (capa de grasa muy grande)1 (véase Anexo VI Fig. 17).
10. Eutanasia
La eutanasia es una decisión difícil que debe ser tomada en circunstancias excepcionales, como enfermedad terminal o sufrimiento irremediable. En tales casos, es importante llevar a cabo la eutanasia de manera humanitaria y profesional, minimizando el estrés y el sufrimiento del animal. La opción ideal será una eutanasia química, con una sedación previa y a través de una inyección intravenosa (en la cola) con una sobredosis de anestésicos (pentobarbital)8.
Habría que evitar las opciones de eutanasia física debido al tamaño de esta especie, así como la presencia del melón y la grasa, que “protegen” el cráneo y podrían evitar que, por ejemplo, la pistola, realice su función de forma rápida, eficaz e indolora (véase Anexo I Fig. 2).
Es importante que este proceso sea llevado a cabo por un veterinario cualificado, así como en un entorno tranquilo y fuera del agua (tanque de cuarentena drenado), para evitar ahogamientos, recordando siempre que se trata de animales pulmonados.
11. Prevención de Riesgos
Desarrollar protocolos de seguridad es esencial para garantizar el bienestar de las belugas, la seguridad de los cuidadores y la integridad de la instalación.
Primeramente, es importante asegurar que solo personal entrenado y cualificado interactúe con las belugas. En todo momento es necesario mantener una distancia segura durante interacciones que no sean parte del entrenamiento o manejo diario1.
Los trabajadores deberán poseer formación continua en manejo, técnicas de primeros auxilios y procedimientos de emergencia, saber utilizar radios o sistemas de comunicación para coordinar acciones y responder rápidamente en caso de incidentes y, siempre y de forma obligatoria, en el momento del contacto con los animales deberán encontrarse presentes al menos dos personas para proporcionar asistencia en caso de emergencia1. En caso de incidente, se seguirá el protocolo de primeros auxilios establecido por el centro. Es altamente recomendable evitar el estrés o fatigas excesivas ya que esto puede dar lugar a errores en manejo con los animales y propiciar riesgos y accidentes para el trabajador.
Será obligatorio utilizar ropa de neopreno1, para proteger al trabajador contra el frío y posibles mordeduras, guantes y botas de goma seguras para el movimiento en las superficies húmedas y, en el caso de las interacciones con el animal en el agua, podría valorarse un chaleco salvavidas.
No se utilizará, en ningún momento, ningún dispositivo que pueda ser causa de electrocución al entrar en contacto con el agua o productos químicos que reaccionen o produzcan toxicidad con el agua.
En cuanto a los animales, es necesario revisar diariamente su estado, monitorearlos constantemente y realizar revisiones veterinarias periódicas. Asimismo, la instalación deberá ser controlada, realizando un mantenimiento de toda ella para evitar posibles objetos o situaciones que puedan dar lugar a riesgos y accidentes (por ejemplo, daño físico a la beluga por una roca afilada, contaminación del agua por fallo en un filtro o rotura del tanque por un golpe en el cristal).
En caso de situaciones de incendios, fugas de agua, contaminaciones, etc., serán necesarios protocolos de seguridad preestablecidos por el centro y conocidos por todos los trabajadores a través de cursos de formación. Existirán planes de evacuación.
Bibliografía
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[15] HT Correspondent (2013). Beluga whales create art in Japan aquarium. [online] Hindustan Times. Disponible en: https://www.hindustantimes.com/world/beluga-whales-create-art-in-japan-aquarium/story-wRYXZ6xRkpHL9QUp90UBlK.html
[16] www.taipeitimes.com. (2013). Beluga whales learn to paint for autumn art program – Taipei Times. [online] Disponible en: https://www.taipeitimes.com/News/world/archives/2013/09/19/2003572523
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[18] SER, C. (2020). El gesto de felicidad de una beluga al recuperar su libertad tras su cautiverio. [online] cadena SER. Disponible en: https://cadenaser.com/ser/2020/08/13/ciencia/1597302202_337035.html
Como un presagio de su éxito, el animal del que tanto leyó en su etapa educativa para redactar este escrito se convirtió en aquel que cuidaría a diario.
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